Dinastía Dur'An Khir
Dinastía Dur´An Khir
Guerrero Dur´An Khir
"Las razas mortales tienen contados sus días, incluso los demonios y sus dioses disformes perecerán.
Todo cuanto hagan se lo llevará el viento cuando sean polvo.
Pero a través de los Dur'An Khir permanecerán, serán partícipes de nuestra gloria eternamente.
-La Epopeya de los Dur'An Khir. Tablilla III, columna IV
LA DINASTÍA DUR'AN KHIR Y SU HISTORIA
La que se hace llamar la Dinastía Dur'An Khir, cuya traducción más aproximada sería "quienes llevan a la gloria" al alto gótico, es una dinastía menor de los necrones, con base en el recién fundado Mundo Necrópolis de Urukka, que viaja a través de la galaxia infatigable en su propósito.
"Pese a la caducidad e inestabilidad de la vida y de las gestas de las razas mortales, Enheduakka, llena de energía, quiere conquistar la divinidad y gloria: matar la muerte y a los Dioses sin Forma"
-La Epopeya de los Dur'An Khir. Tablilla III, columna V
La fama de Enheduakka, su phaerona dependería de a quien se pregunte. Para los degenerados habitantes de Parkis es la Incineradora de Mundos, para los orkos del mundo Krotark es La Muette Ke Azexa y para los exoditas de Yuel'Wal es La Devoradora de Vidas. Sin embargo para los humanos de Urukash es la Profeta Benévola de la Prosperidad y para los wintcherk fue la Dadora de Vida.
Cuando eran seres de carne y aún después de la Biotransferencia los Dur'An Khir se enorgullecían de cultivar civilizaciones de razas menores, aceptar sus sacrificios y hacerlas prosperar en nombre de su Diosa Isthakar, también llamada La Hidra Que Constriñe La Galaxia en los mitos aeldari.
A pesar de haberse convertido en seres inertes estaban satisfechos con su destino y bajo la guía de su amada diosa llevaron la guerra a los odiados Ancestrales. Hasta que los Necrones hicieron pedazos a su diosa y el Rey Silente les obligó a dormir durante millones de años.
"Los C'Tan fueron despedazados: su insolencia les condenó. Por su culpa también fue despedazada la gloriosa Isthakar. Llenos de orgullo y arrogancia, han menospreciado a sus siervos.
El despiece de su diosa crea dudas e inquietudes a Enheduakka. A partir de ahora, ya no buscará más la gloria sino, desesperadamente, la Restauración de la Diosa y su Siembra"
-La Epopeya de los Dur'An Khir. Tablilla X, columna I
Al despertar del Gran Sueño la phaerona Enheduakka vio lo que había sido de su legado, con sus cosechas de civilizaciones desperdiciadas y olvidadas. Sintió una ira inmortal, no tan intensa como la que sienten los seres de carne pero a diferencia de ellos una ira que podría ser eterna. No solo porque sus cosechas se hayan malgastado pues podría sembrar nuevas, ante todo porque su amada diosa Isthakar había sido traicionada por los suyos.
Y así fue como Enheduakka se proclamó a sí misma Profeta de Isthakar y comenzó lo que llamarían La Siembra. Su primer acto fue embarcar en su gran flota todos sus guerreros, toda su maquinaria y todos sus recursos. Después bombardeó la luna artificial que había sido su Mundo Necrópolis hasta que sus pedazos cayeron sobre el planeta exterminando la incipiente civilización que en él crecía, su implacable voluntad triunfaría o terminarían sus vidas eternas.
Enheduakka tenía dos objetivos, restaurar a su amada diosa y cosechar nuevas civilizaciones que considerase dignas de Isthakar a lo largo y ancho de la galaxia. Cuando encontraba una cultura apta descendía de los cielos, les proporcionaba buenas cosechas y un clima benigno gracias a su tecnología, impulsaba a adorar a Isthakar y a desarrollar una filosofía que indagara sobre sus misterios divinos entregándoles las tablillas de la Epopeya de los Dur'An Khir. Por último, dejaba una guarnición para su protección y durante la Época de la Cosecha aceptaba cientos de sus sacrificios de los más dignos y brillantes, a partir de los cuales crearía nuevos guerreros para sus legiones.
"Desde los Primeros Días no hay nada permanente excepto los necrotyr renacidos y sus dioses.
Los que duermen y los muertos, ¡cúanto se parecen!
Cuando llega la muerte, ¿quién va a poder distinguir al esclavo del señor?…
Los dioses deciden sobre nuestra muerte, nuestra vida y nuestro servicio más allá de la muerte, envueltos en su maravilla y gloria eterna"
-La Epopeya de los Dur'An Khir. Tablilla XII, columna VI
Cuando no consideraba digna de su diosa a una incipiente civilización esta era exterminada hasta sus partículas elementales, las cuales quedaban vibrando en el espacio con la melodía de un quejido lastimero. La misma suerte corrían las civilizaciones que en un principio había considerado dignas pero que después le habían fallado.
Es un completo misterio para su corte, y seguramente para ella misma, bajo que principios consideraba Enheduakka que una civilización era digna o no lo era. Hubo civilizaciones con gloriosos zigurats y ansias de servirla con miles de sacrificios al año, que sufrieron su genocidio y otras que no. También hubo culturas que vivían en cuevas, se alimentaban de heces de animales y apenas tenían idioma propio que fueron consideradas dignas de servir. Quizás Enheduakka tuviera conocimientos directos de su diosa, quizás hubiera alcanzado un nivel de iluminación inaccesible para sus semejantes… O quizás su conciencia estaba tan rota que solo decidía según su capricho sin ser consciente de ello.
Y así la Profeta de Isthakar recorrió la Galaxia, por cada civilización que consideraba digna cien ardían hasta ser solo un recuerdo. Cuando alcanzaban un desarrollo tecnológico equivalente a la edad del hierro les prohibía avanzar más bajo el riesgo de sufrir el exterminio total.
Representacion de Isthakar por unos adoradores desconocidos
"Ella que es la Primera y la Última, a quien todos los Elegidos adoran y alaban, destierro a los no creyentes y los demonios del miedo, el odio, la falsedad y la cólera al mundo desde el que nada regresa. O Isthakar; La Hidra Que Constriñe La Galaxia, Reina del Cosmos, Luz Exaltada de los Cielos, mi corazón llora por ti. O Luz de las Estrellas y los Mundos, esplendor del Universo, de semblante radiante, mi corazón llora por ti. Hacia Ella todas las cosas caen postradas."
-La Epopeya de los Dur'An Khir. Tablilla I, columna I
Pero su más ambicioso objetivo no era cosechar civilizaciones, sino restaurar a su amada Isthakar y esa era su única razón de peso para relacionarse con otras dinastías necronas. Recuperó y liberó todos los fragmentos de su diosa que pudo, ya sea mediante la guerra a otras dinastías o intercambiandolos por otros trozos de C'Tan que había capturado con anterioridad. Es de destacar que los fragmentos de Isthakar viven libres en compañía de la dinastía Dur'An Khir susurrando a través de sus incontables voces. También cabe matizar que Enheduakka no tiene el mismo amor hacia otros C'Tan, como enemigos de su diosa los considera merecedores de una atroz prisión eterna y no tiene reparos en usarlos como armas.
CRONOLOGÍA
El lamento de la Profeta [867M37]
Enheduakka despierta en su Luna Necrópolis gritando de rabia e inicia la Restauración de Isthakar y la Siembra. Observa la civilización preindustrial que crecía en el planeta y la juzga indigna. Su primera acción tras reunir su flota es destruir su propia Luna Necrópolis y dejar que sus pedazos extinguieran la vida en el planeta tras lo cual lo desintegra hasta sus partículas elementales. Sus átomos en suspensión resuenan con una melodía glorificando el despertar de la profetisa de La Hidra Que Constriñe La Galaxia.
Los muertos que nunca despertarán [900M37]
Guiada por los susurros del único fragmento de Isthakar que conservaba Enheduakka acude al dormido Mundo Necrópolis del phaeron Akhexaton. Supera fácilmente sus defensas automáticas, toma sus guerreros y sus naves y rescata el fragmento de su diosa que sufría en su prisión.
Aquí encuentran a Khinan, la que sería llamada La Disociada. Encerrada bajo seis criptas de estasis por los sistemas automáticos del mundo necrópolis para evitar que contagiara su locura al mundo. Enheduakka sin embargo la libera y la permite entrar a su servicio a pesar de las súplicas de su corte para que la elimine por el pánico que les infundía.
Antes de partir activa el sistema de autodestrucción del Mundo Necrópolis y extermina al resto de la corte, excepto a Akhexaton para quien reserva una eternidad de sufrimiento y olvido por haber cometido tal sacrilegio contra Isthakar.
El sendero lastimoso [989M37]
El mundo de Telbak poseía una avanzada cultura humana ansiosa por adorar a Isthakar al ver a Enheduakka bajar de los cielos en sus zigurats flotantes.
La Profetisa lo considera indigno y al igual que él otras ocho docenas de mundos civilizados arden en fuego elemental. Lo único que queda de ellos es la patética melodía de miseria que pueden oír todos los que crucen esa región del espacio.
El inicio de La Siembra [567-721M39]
Tras casi un milenio visitando culturas aisladas Enheduakka otorga su bendición a un centenar de mundos repartidos por toda la Galaxia que serían llamados La Siembra, condenando a cien veces ese número a ser destruidos y a llorar en el vacío eternamente.
De los mundos escogidos Urukka es el que más agrada a Enheduakka, se trata de un planeta rebosante de vida y el único habitado por la especie wintcherk. Estos construyen con sus débiles manos zigurats de piedra plateada de kilómetros de alto, rozando el espacio el más alto de ellos. Cada año sacrifican con orgullo a millones de los suyos en honor a Isthakar.
Es en esta época cuando Nabukar La Puzzlecista perfecciona su método para transferir las mentes de razas inferiores a cuerpos de metal vivo. Aunque solo tiene éxito en uno de cada mil sacrificados las legiones de Enheduakka se ven engrosadas por millardos a cada generación.
El saqueo de la Siembra [800M39]
Una fuerza desconocida de pirámides arcanas y torres de plata emerge de la Disformidad y ataca Hititt, uno de los planetas de la Siembra. Tras una batalla de dos días destruyen las defensas orbitales y proceden al desembarco de sus tropas.
De las pirámides surge una fuerza de androides arcanos y demonios comandada por hechiceros. La escasa guarnición colocada en el planeta por Enheduakka ofrece una férrea resistencia pero es superada tanto en número como en recursos esotéricos por sus enemigos. El phaeron menor que los comanda reúne la información suficiente como para identificar a su enemigo, el Príncipe Demonio Arkhamtlopethp de la partida de guerra de los Hijos del Fuego Azul.
Tras su victoria e innumerables saqueos la población del planeta acepta adorar a su Dios Rojo por simple supervivencia.
Se dice que Enheduakka gritó de ira y juró venganza eterna.
El juicio de los indignos [805M39]
Tras un lento pero incansable viaje por el espacio Enheduakka regresa al planeta humano de Hititt con el grueso de sus fuerzas. La enorme armada necrona aplastó a las pirámides arcanas y torres de plata como una apisonadora a una fruta podrida, tras ello Enheduakka desembarcó sus tropas con apenas oposición.
Aunque quedaban pocos androides arcanos el grueso de la población se había convertido en cultistas del Dios del Cambio y sus hechiceros sumieron el planeta en la Disformidad con conjuros aprendidos de sus nuevos maestros. Sin dejarse intimidar por esto los Dur'An Khir lucharon incansablemente bajo cielos multicolor.
Proyectiles de armas primitivas y rayos iridiscentes diezmaron las filas necronas, demonios cambiantes los mermaron aún más. Pero la Profeta comandó a sus guerreros sin dejar de confiar en la victoria, sus guerreros fueron reparados para ser llevados de nuevo al combate cientos de veces y cada vez que llegaban a su alcance sus armas de avanzada tecnología segaban a sus enemigos como una guadaña al trigo. Todo esto llevando a sus oponentes a una guerra de desgaste que no se podían permitir pero los necrones sí.
La batalla final tuvo lugar en la más grande de las ciudades pirámide establecidas por los Mil Hijos, ahí un ser alado con cabeza de pájaro gargantuesco comandó la última resistencia pero no tuvieron ninguna posibilidad. Un fragmento de Isthakar usó sus poderes materiales para desollar al demonio y Enheduakka partió en dos al hechicero en servoarmadura que lo invocó.
Tras la victoria sus antiguos vasallos juraron lealtad a la implacable phaerona a la par que suplicaban piedad, pero ella decidió dar ejemplo con ellos. Encargó a Nabukar La Puzzlecista que desollara molecularmente y de la manera más dolorosa posible a los supervivientes en un instante, un instante que para sus víctimas duraría un millón de años.
Tras ello el planeta fue destruido átomo a átomo, con el grito de agonía indescriptible de sus habitantes flotando en el vacío para siempre.
El rescate de los dignos [900M39]
Tras añadir a la Siembra una decena de mundos y destruir muchos más Enheduakka encuentra el planeta Nivike cuya población, humanos raquíticos en la Edad de Piedra y sin apenas capacidad de habla, resulta de su agrado.
Nivike recibía incursiones anuales por parte de los Drukhari que buscaban esclavos. La Profeta los exterminó tras una corta pero brutal batalla en el espacio en la que la confiada flota aeldari fue destruida hasta la última nave sin conseguir destruir ninguno de los navíos de los Dur'An Khir.
Tras esto los degenerados habitantes del planeta la adoran como su salvadora y le juran lealtad.
La liberación de la Diosa [105M40]
Guiada por los susurros de Isthakar la flota de Enheduakka converge sobre el Mundo Necrópolis de Thebash sabiendo que ahí mantienen prisioneros tres fragmentos de su diosa.
La Profeta exige la inmediata entrega de dichos fragmentos bajo la amenaza de destruir su dinastía, la cual el arrogante phaeron Xozer rechaza y promete que destruirá a los Dur'An Khir por su atrevimiento.
Comienza entonces una batalla orbital de siete ciclos solares mientras la flota de Enheduakka se enfrenta a las defensas orbitales del planeta hasta que consigue derrotarlas.
Es entonces cuando se inicia la batalla en el propio suelo del planeta, con las fuerzas en Enheduakka en franca minoría frente a los Xozer. En esta desigual guerra la Profeta ignora en repetidas ocasiones las recomendaciones de sus consejeros y usando todo su genio estratégico usa un enfoque altamente agresivo que iguala las tornas.
Sin embargo no pudo evitar el estancamiento por completo. Y así poco a poco, aparentemente, empezó a perder la guerra debido a que el mayor número de necrones enemigos se regeneraban en su propio planeta mientras Enheduakka dependía de su dañada nave Espada de Isthakar en órbita.
Pero el plan de la Profeta no era vencer a Xozer en un enfrentamiento convencional pues sabía que con la desigualdad de fuerzas era imposible. Aunque se cuidó bien de que su oponente creyera precisamente eso para que no la obstaculizara de su verdadero objetivo, el cual le había indicado la Hidra Que Constriñe La Galaxia.
Dicho objetivo no era otro que el Monolito Argenteo, una construcción de antes del Gran Sueño enteramente creada con metal viviente y cuyos cimientos llegaban hasta lo más profundo del planeta. Si tenía utilidad específica los necrones hace millones de años que la olvidaron.
Enheduakka consiguió hacerse con él en un repentino golpe de oportunidad tras lo cuál agrupó sus cada vez más exiguas fuerzas a su alrededor en formación defensiva. El phaeron Xozer creyendo que su enemiga estaba acabada sacó a todos sus guerreros de sus cámaras y se lanzó al asalto total.
Mientras sus fuerzas eran cada vez más presionadas Enheduakka se reunió con el fragmento libre de Isthakar en el Monolito Argenteo. Ahí la diosa usó la conexión de la construcción con el mundo para, mediante vibraciones elementales, despertar a sus aletargados fragmentos y comunicarles cómo escapar de sus prisiones tetraédricas.
Tras dos días de intensa batalla y con las fuerzas de la Profeta presionadas hasta el límite finalmente lo consiguieron. Con una erupción volcánica repleta de ira los fragmentos de Isthakar se liberaron y destruyeron la principal necrópolis de Xozer devorandola en una singularidad cuántica. Después salieron a la superficie para vengarse de sus captores.
La dinastía Xozer fue destruida aquel día, tras lo cual Enheduakka tomó su Mundo Necrópolis como base y se apoderó de sus miles de guerreros que no habían sido completamente destruidos.
La pira [208M40]
Los Hijos del Fuego Azul vuelven a atacar la Siembra, esta ver el planeta Summerka que es completamente destruido y sus habitantes sacrificados en un ritual a escala planetaria.
Cuando Enheduakka llega a él no queda nada vivo, solo cenizas de sus habitantes y sus bosques. Los Mil Hijos sabiendo cómo sería su reacción ni se plantearon defenderlo.
En los siguientes años otra decena de mundos de la Siembra correrían la misma suerte. Las fuerzas de los Dur'An Khir intentan resistir pero son masivamente superados tanto en número como en la brutalidad de los ataques.
Se dice que lejos de explotar de rabia la Profeta experimentó una ira gélida pero implacable firmemente decidida a acabar con esos hechiceros.
El principio del fin de los Hijos [300M40]
La Profeta descifra parte de los balbuceos de Khinan y cree encontrar en ellos una predicción sobre los futuros planes de los Hijos del Fuego Azul con la Siembra. Decide hacer caso a su intuición y planea una estrategia para destruirlos.
Los dignos insolentes [406M40]
El Mundo Imperial de Astraeus es considerado digno por Enheduakka para unirse a la Siembra, sin embargo la rechazan por su fe en su Emperador.
Llena de indignación la Profeta invade el planeta hasta aniquilar a todos y cada uno de sus habitantes, suerte compartida por la una compañía del Adeptus Astartes que acude en ayuda del planeta.
La Larga Espera [500M40]
Siguiendo su intuición y siguiendo las indicaciones de Khinan, Enheduakka parlamenta con los wintcherk y les explica su plan para definitivamente acabar con los Hijos del Fuego Azul.
Entonces coloca sus trampas de Piedra Negra en el sistema, coloca su flota en una dimensión de bolsillo y comienza su espera a bordo de la Espada de Isthakar.
La muerte del Fuego Azul [400-401M41]
Tras casi un milenio de espera los Hijos del Fuego Azul emergen en el sistema wintcherk confiados pues todos sus augurios indicaban que el más próspero planeta de la Siembra llevaba cientos de años desprotegido. No contaban con la tecnología temporal de los Dur'An Khir ni con su fría ira determinada a destruirlos por completo.
Y así emergió desde escondite en la Telaraña la arcana armada de los Hijos del Fuego Azul que de inmediato se dirigió al planeta condenado de antemano.
Tan pronto los Mil Hijos se trabaron en combate contra las defensas orbitales del planeta la flota de los Dur'An Khir salió de su escondite y atacó la abertura de la Telaraña. Ahí lanzaron una ofensiva por sorpresa y abrumadora contra la sección en la que los Hijos del Fuego Azul habían construido su base de apoyo.
El ataque necron en la dimensión laberíntica fue imparable, aunque los hechiceros de Tzeentch trataron de montar una resistencia jamás esperaron que la flota necrona estuviera esperándoles en el sistema y mucho menos que maniobrara para cortarles la retirada.
Así en menos de dos horas la retaguardia enemiga fue exterminada hasta el último hombre, cuando los guerreros inmortales se teleportaron entre ellos y la entrada a la Telaraña sellada con una Puerta Dolmen a la que no se podía acceder sin los códigos que Enheduakka reservó para sí misma. Ahora sus enemigos no tenían escapatoria.
Fue entonces cuando le llegaron noticias del planeta, más de la mitad de su superficie estaba ardiendo. Los Hijos del Fuego Azul habían ofrecido a los wintcherk la posibilidad de adorar a Tzeentch y así sobrevivir, pero estos se negaron y montaron una resistencia tan valiente como patética. Fueron masacrados sin compasión aceptando felices su extinción mientras cantaban alabanzas a Isthakar.
Esto no sorprendió en absoluto a Enheduakka, sabía por el parloteo de Khinan que debería perder a sus seguidores más fieles a cambio de destruir a su más odiado e implacable enemigo. Un precio que estaba dispuesta a pagar gustosamente.
Cuando la armada arcana vio a la necrona acercarse a ella supo que no tenía ninguna posibilidad de imponerse. Sin embargo al ser un sistema con un solo planeta su Punto Mandeville estaba bastante próximo y maniobraron para saltar a la Disformidad para después atacar a la flota necrona mientras estaba ocupada en el planeta. Fue cuando pretendieron saltar al Inmaterium, con las naves Dur'An Khir acercandose a una velocidad que no podrían igualar jamás, que fueron por primera vez conscientes de hasta que punto habían caído en una trampa.
Enheduakka se había aislado en una dimensión de bolsillo para no ser detectada ni siquiera por sus videntes, les había cortado su retirada a la Telaraña y por último les impidió poder realizar el Salto Disforme. Justo antes de comenzar la Larga Espera la Profeta había sembrado el sistema de miles de pequeños pilones de Piedra Negra, cargados lo justo para no impedir a los hechiceros usar sus dones y que así no sospechasen pero lo suficiente para no hacer posible la enorme acumulación de energía necesaria para entrar en el Inmaterium.
La lucha entre las flotas fue corta, de apenas una semana, en la que desde el principio fue patente la absoluta superioridad de las naves de alta tecnología frente a las arcanas. Los necrones solo perdieron tres aparatos de escolta frente a la destrucción casi total de la armada de los Hijos del Fuego Azul. La única superviviente fue la nave principal de la flota de los marines de Tzeentch, capturada mediante el teletransporte masivo de necrones con la propia Enheduakka liderando el abordaje, pues deseaba conservarla para si misma.
Posteriormente al volver al planeta de los wintcherk descubrió satisfecha que a pesar de que estos habían sido exterminados no cesaron de resistir por futil que fuera y de ser fieles a su Diosa. Ahora lo único vivo en el planeta eran todas las fuerzas que le quedaban a la Cábala de los Hijos del Fuego Azul, millones de cultistas y mutantes con centenares de marines espaciales y demonios. Y estaban justo donde Enheduakka los quería.
El establecer cabezas de playa para teleportar sus tropas con seguridad le costaron muchas bajas a los Dur'An Khir, le costó aún más la guerra de aniquilación que siguió. Pero todas sus tropas se autorepararon y tras seis meses de enfrentamientos sin cuartel quebraron la resistencia de los adoradores de Tzeentch. Sin embargo se aseguró de que ambos comandantes enemigos, tanto el Señor de la Transformación Matasueños como el Príncipe Demonio Arkhamtlopetph fueran apresados para su disfrute personal.
La guerra aún perduró casi un año más mientras los Dur'An Khir sofocaban las bolsas de resistencia y cazaban a las guerrillas una a una hasta que todos los invasores murieron.
Enheduakka juro honrar eternamente la lealtad y la memoria de los wintcherk.
La plaga [600M41]
Un Culto Genestealer surge en Nabbar, uno de los planetas de la Siembra. Los sublevados luchan con confianza en la victoria pero no sabían de los guerreros necrones que dormían bajo el principal zigurat de la capital. Estos despiertan y comandados por su phaeron menor resisten para después aniquilar el culto al completo.
Enheduakka llega al planeta un mes después, conocedora de que el despertar del Culto Genestealer augura la llegada de los Tiránidos.
Cuando la Flota Enjambre llega ve un planeta conquistado por su Culto y repleto de selvas rebosantes de vida, pero al desembarcar descubren que eso tan solo era una ilusión creada por un masivo campo holográfico pues en realidad ahora era un ruina abrasada y sin vida.
Es entonces cuando las naves tiranidas son atacadas sin piedad y sus restos arrojados a aquel mundo muerto. En la subsiguiente batalla en la superficie los tiranidos no tienen ninguna posibilidad al no disponer de biomasa para restaurar sus pérdidas.
El Rescate [900M41]
Enheduakka acuerda un intercambio con Imotekh de la Dinastía Sautekh que ambas partes respetan.
Este recibe tres fragmentos del C'Tan Portador de la Noche a cambio de cinco homónimos de Isthakar.
La Traición al Rey Silente [990M41]
Un grupo de Pretorianos de la Triarca visitan la Espada de Isthakar por sopresa y sin que esta pueda rechazarlos sin despertar sospechas. Inmediatamente se horrorizan al ver el absoluto desprecio de Enheduakka por los Códigos de Honor y sobre todo por los fragmentos de Isthakar vagar en libertad en el interior de la nave.
En el brutal enfrentamiento que siguió los Pretorianos son derrotados únicamente por la propia Enheduakka que los destroza henchida del poder de su Diosa. Posteriormente sus mentes son desolladas por Nabukar y puestos al servicio de la Profeta.
A pesar de su éxito esto preocupa profundamente a Enheduakka, sabe que si el Rey Silente conociera de sus planes destruiría su dinastía. Por ello envía misivas a Szarekh con promesas de lealtad que no piensa cumplir, con el objetivo de aplacarlo. Sin embargo espera su oportunidad para algún día ser capaz de desafiarlo.
La Gran Siembra [fecha indeterminada M42]
En la desesperación provocada por la Cicatrix Maledictum cientos de mundos abrazan a la Profeta Enheduakka como su salvadora frente a los horrores de la Galaxia y la Siembra crece exponencialmente. También las guerras para defenderla y otras para quemar planetas indignos.
Comienzan los enfrentamientos a gran escala con el Imperio de la Humanidad, superadas las reticencias de Enheduakka vista su nueva debilidad.
Las pérdidas [fecha indeterminada M42]
Enheduakka se ve sorprendida por la Cruzada Indomitus y una decena de mundos de la Siembra de lealtad voluble son recuperados por el Imperio de la Humanidad mientras otros resisten inútilmente sabiendo cómo sería la venganza de la Profeta. Jura quemar algún día a los traidores pero no se arriesgará a una guerra total contra las fuerzas de Guilliman, la venganza tendrá que esperar.
MIEMBROS DE LA DINASTÍA
Isthakar, La Hidra Que Constriñe La Galaxia
"A pesar de mis visiones no creí contemplarla al principio, y fue solo porque la vista no está hecha para la magnificencia de tal criatura ni la conciencia hecha para contemplar un ser que cubre los cielos con su majestuosidad. Los innumerables cuellos con cabezas de sierpe de la Hidra Que Constriñe La Galaxia se extendían por todo aquel sistema estelar, de una oscuridad tan pura que iluminaba con su luz negra. Vi a una de sus bocas devorar una luna al mismo tiempo que otra se alimentaba de la estrella y una tercera por simple capricho escupía un planeta contra su propio astro rey. Entonces lo supe, La Hidra Que Constriñe La Galaxia es la única divinidad que merece nuestra adoración"
-La Epopeya de los Dur'An Khir, Tablilla I columna I
A pesar de sus enormes poderes Isthakar fue siempre considerada una C'Tan menor y cuya fama no trascendió en comparación con los demás poderes estelares.
Su gran poder estaba relacionado con la materia oscura pues ella misma nació de un agujero negro primordial creado en los albores del Universo. De su oscura eclosión surgió su poder para crear y deshacer a su vez agujeros negros pareciendo estar en muchos sitios a la vez debido a como podía dividirse a si misma a voluntad. En un intento de comprenderla los Dur'An Khir le pusieron el nombre de un antiguo monstruo de su mitología mientras aún eran seres de carne.
Sin embargo Isthakar fue benigna con la dinastía Dur'An Khir, si podemos considerar beningas las acciones relativamente poco dañinas de una Diosa Estelar incomprensible para las mentes mortales. Creó agujeros negros del tamaño de un átomo para sus armas y les desveló grandes secretos del Universo, también devoró solo la energía vital de razas menores sin hacerlo jamás con el pueblo del que se había encaprichado. A cambio de esto solo exigió veneración a los Dur'An Khir, cosa que estos le dieron en abundancia. Sin embargo ella quería más, deseaba dominar la dinastía por completo en lugar de solo ser adorada.
Hubo voces críticas que señalaron que este proceder de Isthakar estuvo motivado por la conveniencia, pues al no ser una C'Tan especialmente poderosa en comparación con sus homólogos prefirió ser un pez grande en un estanque pequeño que era la dinastía Dur'An Khir al borde del imperio de los necrotyr. También sospechan que eligió ese acercamiento relativamente amable al no poder imponerse a ellos mediante la fuerza y el miedo como hicieron tantos otros Dioses Estelares, pues ella sabía que los necrotyr tenían capacidad para rebelarse a diferencia de sus arrogantes homólogos. Sea como fuere es indudable que ella misma se convenció de que amaba a su pueblo y buscaba su bien.
Pero en una galaxia cruel y con la guerra contra los Ancestrales este idílico estado de las cosas no podía durar. Aunque ella misma se negó a alimentarse de su pueblo elegido los renacidos necrones los obligaron a someterse a la Biotransferencia y el resto de C'Tan se dieron un festín con ellos. Isthakar impotente no pudo hacer frente a esta traición y les prometió odio eterno mientras les juraba que algún día se vengaría de ellos.
Su venganza empezó por convertir a los ahora necrones a la dinastía de los Dur'An Khir en definitivamente suyos y de nadie más. Su primer paso fue escoger a Enheduakka para que dominara la dinastía colmandola de bendiciones y convirtiéndola en su Profeta, tras lo cual le juró adoración eterna y ascendió al poder meteoricamente. Después de ello juró a su diosa que los Dur'An Khir serían suyos para siempre.
Posteriormente cuando los necrones vencieron a los C'Tan no hicieron ninguna distinción y la Hidra Que Constriñe La Galaxia fue despedazada y encerrada como el resto de los Dioses Estelares. Pero su pueblo jamás la olvidó.
Y así pasaron los millones de años, a diferencia del resto de C'Tan Isthakar siempre recordó el ser que realmente era pues para ella estar dividida era parte intrínseca de su naturaleza. Así la Diosa esperó pacientemente mientras la vida y las civilizaciones nacían y se extinguían a su alrededor, sabiendo que su pueblo jamás la olvidaría.
Y así fue.
Ahora poco a poco cada vez más pedazos de Isthakar son liberados por los Dur'An Khir y sus formas de hidra estelar vuelan libres junto a su pueblo resucitado. Con sus rivales Dioses Estelares prisioneros es hora de que la galaxia conozca la ira de la única C'Tan que ha mantenido la lealtad de sus adoradores a los que colma de sus bendiciones.
En la batalla los fragmentos de Isthakar toman la forma de una hidra de un color oscuro metálico que brilla con luz negra. Su enfoque es directo como los las estrellas en colapso que la originaron. Sus múltiples mandíbulas, garras y cola desgarran como el papel tanto a un Tirano de Enjambre, un Caballero Imperial o un tanque de batalla super pesado… O cuando simplemente le apetece los destroza arrojando exalando sobre ellos un torrente de singularidades cuánticas pequeñas como átomos.
Enfrentarse a Isthakar es enfrentarse a la misma oscuridad primordial.
[Isthakar, La Hidra Que Constriñe La Galaxia se trata de un trasfondo creado para usar las reglas de cualquier C'Tan]
Enheduakka, La Profeta de Isthakar
"Nunca creí que unos ojos mecánicos pudieran reflejar una emoción hasta que vi esa abominación y ofensa al Dios Máquina. Esos orbes rojos e inexpresivos de alguna manera estaban llenos de odio y férrea determinación, del tipo que extinguirian toda vida si no pudieran someterla a la voluntad de su maligna diosa"
-Tecnosacerdote Lektrus, único superviviente de la Masacre de Dynamir
"Esta maldita fanática va a ser nuestro fin, si no provoca que el Rey Silente nos destruya cuando descubra su adoración a una C'Tan logrará que su odiosa diosa nos esclavice como los suyos hicieron hace millones de años"
-Phaeron menor Urjuk
Cuando Enheduakka subió a la cabeza de su dinastía lo hizo saltandose absolutamente todas las leyes patrilineales y de clase social de los necrotyr.
Y es que Enheduakka no recuerda nada anterior a la Biotransferencia, solo algunas sutiles sensaciones de ella misma rezando en un zigurat. Ni siquiera recuerda que nombre tenía cuando era un ser de carne. Todo porque al ser convertida en un ser de metal lo hizo según la posición que le correspondía según su clase social, era una guerrera necrona sin mente a la que solo le quedaba la informe fé por sus dioses.
En ese estado la encontró Isthakar y consideró que su fé era todo lo que necesitaba para que los Dur'An Khir fueran suyos, no como simples adoradores sino bajo su dominio completo. Su mente estaba completamente irrecuperable así que la Hidra le creó una nueva, una que su sencillo cerebro androide no podía albergar por lo que se lo potenció, por último con un fragmento de su propia necrodermis fortaleció su cuerpo y le dió la cualidad de poder reformarla para crear con ella las armas que quisiera. Y así el primer recuerdo de Enheduakka fue despertar en las profundas cámaras funerarias rodeada de miles de sus compañeros sin mente inmóviles como estatuas.
Al principio los phaerones de su dinastía la observaron con curiosidad y divertimento, esa peculiar guerrera necrona que a diferencia del resto era consciente de si misma y su entorno. La diversión les duró poco, en solo una noche Enheduakka asesinó en solitario a todos y cada uno de los phaerones que se atrevían a oponerse a ella, fue tan absoluta la masacre que aquellos seres inorgánicos temblaron aterrorizados.
Su último acto en su ascensión fue, con los dones divinos proporcionados por la Hidra, mutilar la mente de la psicomante que la confinó en la patética carcasa de un guerrero necron, convirtiéndola en una mediocre parodia de sí misma y privandole de todo su talento pero con gran ironía implantando en ella un profundo afecto y absoluta dedicación a ella misma.
Y al terminar se dió nombre a sí misma, uno procedente de la antigua mitología de los Dur'An Khir. Enheduakka, una esclava que por gracia de sus dioses se convirtió en reina y cosechó a seres inferiores para ellos.
Cuando acude a la batalla Enheduakka decide según su capricho si irá a pié o sentada en el Trono de la Hidra. Cuando lo hace de la segunda manera es cuando se muestra en toda su gloria.
Dicho trono está posado sobre un fragmento de Isthakar que esta ha cedido para su sirviente favorita. Va flotando suavemente con múltiples cabezas de serpiente que lanzan rayos aniquiladores, a sus lados se encuentran sometidos dos phaerones menores que la decepcionaron, con sus mentes en tortura constante por Nabukar, Uramesh y Urjuk y ahora están obligados a protegerla eternamente.
[Enheduakka, La Profeta se trata de un trasfondo creado para usar según la ocasión las reglas del Rey Silente, o de Imotekh el Señor de la Tormenta o de un phaeron a pié]
Nabukar, La Puzzlecista
"Las razas mortales de la Siembra creen que sus sacrificios simplemente mueren y que sus almas pasan a formar parte de la Diosa, pero nada más lejos de la realidad. Mediante tecnología de estasis detenemos los cuerpos en el momento de su muerte y ahí es donde empieza mi trabajo. Al filo entre la vida y la muerte es cuando sus mentes brillan como una estrella y yo las tomo, corto las partes más fuertes de cada mente y las uno entre sí hasta formar con retales una mente lo suficientemente poderosa como para poder ocupar un cuerpo de metal viviente. Mi trabajo es una obra de arte y mis mayores obras de arte pueden formar parte de nuestras tropas de élite e incluso una obra entre un millón puede llegar a ser un dirigente de nuestras tropas. Aunque la necesidad de buen material en forma de mentes fuertes es una limitación frustrante que sufro como artista."
-Nabukar La Puzzlecista explicando su trabajo.
"Los gritos de dolor de las mentes despedazadas y ensambladas entre sí. De ser aún mortal me estremecería cada fibra de mi ser y aún siendo inmortal solo rezo a la Diosa para que Nabukar nunca ponga sus garras sobre mi."
-Phaeron menor Uramesh, sobre Nabukar.
Tras la Biotransferencia Nabukar era una criptecnologa de escaso talento especializada en la psicomancia. Se cree que su absoluta devoción a la ególatra Enheduakka fue lo único que evitó que fuera borrada de la existencia para siempre.
Sin embargo fue esa devoción lo que la hizo sobresalir tras el Despertar, las legiones de La Profeta eran escasas comparadas con otras dinastías, necesitaba más guerreros y Nabukar era la única dispuesta a traspasar todos los límites para hacerlo realidad.
Así fue como con gran dolor se hizo modificar a sí misma para superar su intrínseca mediocridad y poder cumplir los deseos de su phaerona. Primero le cambiaron su cráneo, haciéndolo alargado y con forma de cono para poder acoplar los cerebros androides de otros psicomantes de una dinastía saqueada por Enheduakka en el 900M34, pero con mucho cuidado colocaron cortafuegos para que dichas conciencias siempre fueran subordinadas a ella. Por último instalaron una interfaz en el extremo de su cráneo para poder acoplar cerebros biológicos de las razas mortales y así entender su psicología para poder moldear sus mentes.
Esto provocó una agonía constante en Nabukar debido al continuo choque de consciencias, un precio que conocía de antemano y estaba más que dispuesta a pagar. Debido al dolor ella misma agregó a su cuerpo tres pares más de piernas para evitar que las convulsiones le hicieran trastabillar mientras trabajaba, por último se agregó un nuevo par de brazos con el único propósito de manejar más instrumentos al mismo tiempo.
El primer puzzle que resolvió la Puzzlecista fue ella misma y fue esa nueva Nabukar la que consiguió el milagro de convertir los sacrificios de la Siembra en nuevos necrones.
Hoy en día Nabukar pasa la mayor parte de su tiempo en sus dos laboratorios, en el mundo de Urukka y en la Espada de Isthakar, donde las mentes son despedazadas dejando que las almas pasen a alimentar a los demonios del Inmaterium. En ese entorno se siente útil para su amada Enheduakka, a pesar de que no sienta ningún sentimiento religioso por Isthakar la veneración por su Gran Phaerona está más allá de toda duda. De hecho a veces tiene flasbacks de su vida mortal que le sugieren algún tipo de parentesco con ella, esto la perturba al no ser capaz de determinarlo con claridad.
Nabukar acude a la batalla cada vez que La Profeta necesita de ella, con su vara desolladora de mentes. Al conocer hasta el mínimo detalle todos los puzzles-mentes que ha construido sabe que gatillos tocar en forma de código para potenciarlos. Así es como las tropas de los Dur'An Khir se ven potenciados en su presencia.
Después del combate es cuando La Puzzlecista usa su talento adquirido de otra manera, despedaza las mentes de los enemigos abatidos no para volverlas a montar sino para producirles una agonía indescriptible y así obtener información mediante la tortura en instantes que duran milenios para sus víctimas. Otras veces lo hace simplemente por diversión, por compartir la agonía eterna que siente la propia Puzzlecista.
[Nabukar, La Puzzlecista se trata de un trasfondo creado para usar las reglas de Illuminor Szeras]
Khinan, La Disociada
"La Que Sostiene el Cetro derriba al Rey de las Estrellas. Alto. Los vivos están muertos. El adamantio es un material resistente pero ineficiente. Ancho. Las almas son liberadas al mar donde viven plácidamente por toda la eternidad. Esternocleidomastoideo. Profundidad. La Diosa devora al Coloso. Las dimensiones temporales colisionan entre sí. Curvatura, paralelismo. El hiperdodecaedro insanguinara el agujero negro. La Bestia Enjambre observa desde el Abismo. Bermellón. Las cuerdas colisionan, se atan, se destruyen entre sí. Una niña llora desolada en la cabaña de sus padres. Vibración. Los muertos están vivos. Ella golpea y golpea con furia. Un electrón decide el destino de la Galaxia. Los Soles se vengan con odio. Unicornio..."
-Fragmento del parloteo constante de Khinan.
No se sabe que fue lo que le sucedió a Khinan durante el Gran Sueño excepto la evidencia de que su mente quedó irreversiblemente dañada. Antes fue una criptecnologa especializada la cronomancia de tal talento que se decía que podía rivalizar con el mismísimo Orikan el Adivinador.
Sin embargo al Despertar las únicas palabras que han surgido de ella son las de un discurso continuo de frases aparentemente inconexas. Una parrafada que pronuncia constantemente sin detenerse ni un solo segundo de su existencia mientras su mirada vacía se fija en algún punto que nadie puede determinar.
La teoría más aceptada del porqué a este daño a su mente es que durante su sueño de sesenta millones de años su consciencia no durmió, así que siguió analizando y teorizando sobre la misma estructura de la Realidad y la Disformidad. Acabando con su propia cordura en el proceso pues es necesaria la locura para alcanzar dicha comprensión total.
O quizás es que simplemente está irremediablemente loca.
Durante el primer millar de años muchos nobles de la corte de los Dur'An Khir suplicaron a Enheduakka que la ejecutara y le diera descanso eterno por compasión. Dicha compasión era fingida, pues en realidad sus motivaciones eran que no la soportaban. Aparecía donde quería y cuando quería con su parloteo constante e inconexo, aumentando la angustia de los necrones al recordarles que ellos también podrían perder el juicio algún día.
Sin embargo la Profeta se negó en rotundo a ejecutarla y la protegió de todas las conspiraciones en su contra. Estaba convencida de que el constante discurso de Khinan no era solo un parloteo inconexo sino que además contenía las claves para el futuro de los Dur'An Khir. Esto fue solo una teoría hasta que basándose en las palabras de La Disociada Enheduakka fue capaz de predecir un ataque asuryani con éxito rotundo.
Después de ello a Khinan le fueron implantados en el cuello unos transmisores para que fueran registradas todas y cada una de las palabras que surgían de ella. Cientos de nobles necrones y miles de esclavos tienen la tarea de analizarlas para encontrar algún significado que sea de utilidad, con un grado variable de éxito. Esto convirtió a la criptecnologa Khinan en una miembro indispensable en la corte de Enheduakka cuya utilidad se ha demostrado cientos de veces, cuando han logrado interpretar algo coherente en su parloteo. Este mismo parloteo aparentemente inconexo posteriormente demostró ser una efectiva arma de terror contra los enemigos de los Dur'An Khir.
Y así Khinan apareció en las guerras de los Dur'An Khir, cuando le apetecía según los designios de su inaccesible mente. Cada vez que esto sucede hace gala de unos poderes que podrían confundirse con la Disformidad pero en realidad se trata de una comprensión profunda de los cimientos mismos del Universo Material.
Khinan levita por el campo de batalla, moviendose de un lado a otro mientras el espacio y el tiempo se deforman a su paso acabando con sus enemigos. El tiempo cambia a su conveniencia aunque no de manera previsible, un enemigo que alce su arma contra ella puede ver que de repente su mano es polvo porque para su extremidad han pasado miles de años en un instante mientras que otro puede ver sus piernas convertidas en las de un bebé. La materia tampoco está libre de su influencia cuando la reconfigura sus partículas elementales, el metal puede convertirse en cristal, corroerse, la piedra puede convertirse en agua o la energía en materia solida.
A pesar de su aparente y total ausencia mental del campo de batalla la realidad es que Khinan responde con sus acciones y su presencia a las necesidades de esta. De hecho una de las dos señales de que Khinan percibe de algún modo la realidad es que es funcional a las necesidades tácticas de los suyos.
La otra señal de que Khinan percibe la realidad es que de cuando en cuando se queda mirando fijamente a Enheduakka durante unos segundos.
[Khinan, La Disociada se trata de un trasfondo creado para usar las reglas de Orikan el Adivinador]
MUNDOS
Urukka
El mundo natal de los extintos wintcherk es ahora una cascara quemada de tierra abrasada y zigurats vitrificados. Sin embargo Enheduakka estuvo tan satisfecha de su servicio y lealtad hasta el final que sigue glorificando a esta raza de roedores de seis extremidades.
El más alto de los zigurats, tan alto que roza las capas superiores de la atmósfera ha sido convertido en un templo a la memoria y a la adoración. Ahí son llevados los mayores adoradores de Isthakar de todas las razas mortales y algunos necrones. Protegidos con potentes campos de energía pasan sus días rezando a Isthakar y estudiando la Epopeya de los Dur'An Khir y, en la lengua de glifos original, las conmovedoras historias de los wintcherk en forma de parabolas de adoración a la Hidra así como su filosofía.
El destruido mundo es la capital de La Siembra y de donde parten la mayoría de sus expediciones, donde antes los wintcherk extraían metales para los Dur'An Khir ahora lo hacen esclavos traídos de otros planetas y a cada regreso al planeta de La Profeta esta sacrifica miles de vidas para honrar el recuerdo de sus vasallos perdidos. Puede que sea lo más cerca del afecto que un miembro de la raza necrona sea capaz.
Sin embargo la utilidad del planeta como capital de la Siembra no se debe atribuir al sentimentalismo. Las cavernas de miles de kilómetros que excavaron los wintcherk para Enheduakka podrían cobijar a billones de necrones aunque no esté ocupada ni una décima parte, los zigurats canalizan las mentes de los elegidos a ocupar los cuerpos de metal viviente de los nuevos guerreros para la Profeta, los abundantes minerales del planeta son aptos para crear la aleación de metal biológico para nuevos guerreros y naves necronas, el triple sistema estelar provee de una fuente de energía prácticamente ilimitada.
Las defensas no se quedan atrás, aparte de la inmensa flota estacionada un gigantesco anillo construido con Piedra Negra y metal viviente rodea todo el planeta con su forma de banda de Moebius es capaz de destruir con sus baterías de armas las mayores flotas que se atrevan a atacarlo.
Urukka es un mundo muerto pero temible, al igual que sus amos necrones.
Xozer Caído
El mundo necron del enemigo caído mantiene el nombre de su dinastía extinta y ocupa el estatus de segunda capital para los Dur'An Khir. Está siempre preparado para sustituir a Urukka en el improbable caso de que este caiga, por ello dispone de copias de todos los textos del planeta principal para asegurarse de que nunca serán perdidos.
A diferencia de Urukka se trata de un planeta únicamente militarizado. Bajo su superficie de arenas vitrificadas descansan millones de necrones durmientes y sus tres lunas producen incansablemente naves para la flota de Enheduakka.
Se rumorea que los phaerones Akhexaton y Xozer no fueron destruidos a diferencia del resto de sus dinastías, sino que permanecen vivos y siendo torturados eternamente en las profundidades de Xozer Caído. Podría ser cierto o simplemente una ilusión de Enheduakka para atemorizar y controlar a sus phaerones menores, pero es cierto que de vez en cuando se escuchan por todo el planeta gritos de dolor de procedencia indeterminada.
FLOTA
Espada de Isthakar
La nave insignia de la flota de Enheduakka, se trata de una Nave Sepulcro clase Pirámide reconfigurada con la forma de un gigantesco zigurat.
Un fragmento de Isthakar habita permanente esta nave, fortaleciendola con su poder y proyectando sus habilidades divinas para destruir a las naves enemigas que osan desafiarla.
En los miles de enfrentamientos que ha protagonizado la Espada de Isthakar jamás ha recibido daños de consideración y ha destruido implacablemente a todos sus oponentes.
Lamento del Fuego Azul
La antaño poderosa nave insignia de los Hijos del Fuego Azul ahora es una cáscara vacía de su antiguo poder y reformada para servir a los propósitos de Enheduakka. El primero de ellos servir de ejemplo para todos los que osen desafiarla.
En su superficie aún son visibles los símbolos profanados y colores de sus antiguos propietarios, así como sus antiguas baterías de armas disformes silenciadas para siempre. Ha sido recubierta casi por entero de Piedra Negra orientada para repeler la Disformidad y así acallar su poder procedente del Inmaterium. Vuelve a ser una nave poderosa en combate gracias a las muchas armas necronas de avanzada tecnología dispuestas en su superficie.
En su interior yacen el Señor de la Transformación Matasueños y el Príncipe Demonio Arkhamtlopetph, torturados para siempre en los laberintos teserácticos que una vez atraparon a los fragmentos de Isthakar y separados de la Disformidad que es su misma esencia. Se dice que Enheduakka les ofrece un instante de alivio a cambio de usar sus dones proféticos, algo altamente improbable por no poder confiar en ellos.
Dedicatoria
Trasfondo creado por encargo para Walpurgis Crow


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